El Arte de Realwobbler



Los peces depredadores, conocidos por su carácter agresivo, atacan a sus presas al instante con el fin de satisfacer sus necesidades de alimentación. Con el paso de los años, Tsvetomir Georgiev ha estado investigando para crear un señuelo artificial idóneo, que se adapte perfectamente a sus instintos naturales.

Los cebos duros Realwobbler son lo más similar posible en apariencia a la alimentación natural de los peces depredadores. Para su elaboración se utiliza piel natural de pescado de diferentes especies, por lo que estos señuelos satisfacen los deseos de una gran variedad de peces depredadores en agua dulce y salada. Algunos de los modelos están hechos con ojos y aletas naturales de pescado. Otros están pintados a mano con pincel, una vez más, con el objetivo de obtener la máxima semejanza posible con la apariencia de los peces pequeños. Cada señuelo es una obra maestra, única e irrepetible. Por lo tanto, los cebos duros Realwobbler son de interés para todos los amantes del arte y coleccionistas de señuelos de pesca pero, sobre todo, para los pescadores experimentados.

Características señuelos artesanales Realwobbler

Img. 1: Características de los señuelos artesanales Realwobbler.

Una de las características específicas de estos cebos artificiales es su ligereza, que produce vibraciones reales y de acción de nado, que imita la forma natural de nadar de los peces.

Además, estos señuelos son muy resistentes a ataques de los peces, a mordeduras de peces con dientes, así como a la fricción con los anzuelos. En el vídeo "Prueba de durabilidad", publicado en el sitio web de Realwobbler, se realiza una demostración de la durabilidad de los baberos de madera, en el cual un tablón sólido se divide en partes con ellos. También la cobertura de laca se daña violentamente con papel de lija grueso, pero después de pulir, aún queda una capa de laca sólida.

Otra innovación de Realwobbler la representan los señuelos con protección piercing adjuntada en los baberos de madera, que ayuda a proteger su capa de laca al pescar en sitios con fondos rocosos.

Para lograr esta calidad suprema de los cebos artificiales Realwobbler, han sido necesarios más de 17 años de experiencia continuada.

Tsvetomir se aficionó a la pesca cuando era niño. Empezó utilizando cebo vivo, pero muchas veces los peces se lo comían sin ser capturados. Como podrá imaginar, esto le causaba problemas por dos razones: primero - el pez se le escapaba; segundo -  desperdiciaba mucho cebo en vano.

Pero la situación cambió en el año 1996, cuando su padre le trajo desde el extranjero un señuelo artificial. Era la primera vez que Tsvetomir veía algo semejante y le encantó. Quería conseguir más señuelos de ese tipo, pero en aquellos tiempos no los vendían en las tiendas de pesca de su ciudad natal en Bulgaria.

La única alternativa que tenía, era fabricarlos él mismo. Hizo varios intentos sin éxito hasta que pudo conseguir un señuelo que funcionara. Le hizo mucha ilusión ver que flotaba cuando lo probó en el río. ¡Y se llevó otra gran sorpresa al ver que había pescado un lucio de 3 kilos!

A partir de ese momento, Tsvetomir empezó a fabricar sus propios señuelos, a analizarlos y mejorarlos constantemente con el paso del tiempo. Aquí puede ver algunos de sus primeros modelos:


Señuelos Realwobbler 1997-1999.

Img. 2: Primeros modelos de los señuelos Realwobbler fabricados entre 1997 y 1999.

Sin embargo, la idea de utilizar piel natural de pescado para recubrir los señuelos se le ocurrió en el pasado 2013, mientras veía una película documental sobre la taxidermia de peces. De esta manera fue concebida la idea de utilizar esta técnica en la creación de sus señuelos de pesca.

Poco después, se celebró la apertura de la boutique en línea Realwobbler, que le ofrece una amplia variedad de señuelos de pesca artesanales, obras maestras únicas con la característica especial de estar recubiertas con diferentes tipos de piel natural de pescado.

Tsvetomir ha conseguido dar vida a cada uno de sus señuelos de manera que, cuando aguante uno en sus manos, tendrá la sensación de que, en cualquier momento, se le va a escapar para echarse a nadar; y una vez puesto en acción, apenas existirá un pez depredador que vaya a poder resistirse a atacarlo.